Iniciativa + 1

05/09/2010 
LA EXCELENCIA, EL UNICO CAMINO
Por Juan Carlos Cotallo de Cáceres, presidente de la Asociación Iniciativa+1 Artículo publicado en Empresa y Finanzas. 16 de julio de 2010

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La globalización de los mercados ha sido provocada por el capital del primer mundo en busca de menores costes de producción, ligado a una apertura de países del tercer mundo a la implantación de las industrias de los anteriores. Sea este o no el modelo que desearíamos los europeos para nosotros y para nuestros hijos, lo cierto es que nos encontramos en una situación sin retorno que trataré de explicar en el espacio de este artículo.

Nuestros competidores actuales son, y esto ya no lo duda nadie, Estados Unidos y China. En nuestra opinión, ambos países se tocan en los extremos: En EEUU el individuo, desde que nace, va adquiriendo la consciencia de que su bienestar depende exclusivamente de él mismo. No hay pensiones, no hay subsidio de desempleo, tampoco indemnización por despido, la sanidad y la educación, aun las públicas, son de pago. Es decir, si quieres tener calidad de vida y dejar de trabajar algún día tienes que trabajar duro para conseguirlo, ya que nadie te lo va a garantizar. En China por motivos histórico-políticos bien distintos la situación es prácticamente la misma, nadie te garantiza nada durante tu vida laboral (o lo que es peor, te garantiza que esa concretamente va a ser tu vida laboral) y tu jubilación estará bastante separada del modelo europeo, de lo que nosotros pensamos que es una jubilación de calidad.

No es que nos guste, pero estos son nuestros competidores. ¿Cómo podemos competir con esos dos mercados?, nuestros costes laborales son infinitamente más altos, nuestra normativa laboral más rígida, nuestros servicios mejores y gratuitos, si bien los pagamos a través de los impuestos. Los ciudadanos europeos sólo pensamos en exigir nuestros derechos adquiridos. Como ejemplo de lo anterior en España iremos a la huelga por la congelación de las pensiones, cuando nuestro competidor no tiene ni pensiones que congelar.

Desde Iniciativa+1 no nos atrevemos a vaticinar cuál será el modelo ganador, aunque por razones obvias deseamos que sea el europeo. De lo que sí estamos convencidos es que nuestra única hoja de ruta pasa por dos caminos bien claros. El primero, la internacionalización de nuestras empresas. Debemos producir y ganar dinero en aquellos países emergentes cuyo desarrollo estamos propiciando nosotros mismos. Y el segundo, la excelencia en nuestros productos, servicios y maneras de desarrollar trabajos.

Porque, con qué mimbres vamos a realizar la internacionalización. Cuál va a ser nuestro hecho diferencial, lo que nos distancie de nuestros competidores. ¿Pensamos de verdad que con desplazar personas de nuestra organización nos dejarán hacernos un hueco en sus mercados? Debemos aportar valor allí donde vayamos, no basta con hacer las cosas como las venimos haciendo en nuestro país. Debemos aportar tecnología, control real sobre lo que hacemos, métodos innovadores que no existan allá donde vamos. De lo contrario sólo seremos uno más entre los existentes, otro más a hacer lo que hacen ellos, pero con un déficit competitivo: que no somos de allí, no tenemos las relaciones que ellos tienen, no conocemos ni el idioma, ni cómo funcionan las estructuras sociales, ni nada que nos sirva de apoyo a nuestra labor empresarial.

Por tanto, no queda otro camino que el de desarrollar en nuestro país, y con la mayor celeridad posible, los procedimientos que garanticen la excelencia. Algo que nos haga atractivos para nuestros competidores, algo que consiga que nuestros competidores quieran colaborar con nosotros mediante la fórmula empresarial más conveniente, ya sean acuerdos entre empresas, colaboraciones puntuales, constituciones de nuevas empresas o cualquier otra. Que no nos vean como enemigos sino como colaboradores que pueden mejorar su cuenta de resultados.

La inmensa mayoría de las empresas que tienen sello de calidad certificada se dedican a rellenar cuestionarios. Si el método no es una herramienta de trabajo, el método es un certificado para un sello, pero no sirve para garantizar la calidad. Nuestros competidores y nuestros clientes son los que mejor identifican nuestra excelencia, nuestra calidad.

La excelencia, por tanto, es el único camino a recorrer y debemos tener claro que la excelencia no es hacer las cosas bien sino excelentemente. Alguien dijo una vez: "si crees que la calidad es cara, prueba a hacer las cosas sin calidad, a ver cuánto te cuesta".

 




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